logo

Cat / Esp / Eng

Entrevista:

Josep Maria Forn: "Recibir el premio Gaudí d'Honor es el reconocimiento a una tarea".

Josep Maria Forn (Foto: Tino Valduvieco)

El director de cine Josep Maria Forn acaba de recibir el premio Gaudí d'Honor por toda su carrera. La Acadèmia del Cinema Català se lo otorgó en la última ceremonia celebrada en el Cine Coliseum de Barcelona como reconocimiento a su trabajo. Y en su curriculum destacará siempre "La piel quemada". Se estrenó hace 40 años pero es más vigente que nunca porque habla de la inmigración como pocos han hecho.


Texto: Àlex M. Franquet
Calella.


- Usted va a participar en el Festimatge de Calella, ¿qué le llama más la atención de esta edición del Festival?
- Josep Maria Forn: Espero ver muchos de los cortos que se han presentado, ya que el nivel es muy alto cada año. Además, tengo muchas ganas de ver la exposición que se ha instalado en el antiguo refugio anti-aéreo porque mi familia escapó de los bombardeos de Barcelona y se instaló en Calella durante la Guerra Civil. Igual yo estuve en ese refugio de pequeño, no lo recuerdo bien, y ahora vuelvo allí pero con el espacio convertido en una sala de exposiciones. ¡Las vueltas que da la vida!

- El espacio de exposiciones que se ha creado en la Fábrica Llobet es impresionante. Hay entre 800 y 1000 fotografías.
- Josep Maria Forn: También me han recomendado ver las exposiciones de la Fábrica Llobet, que se estrena en esta edición del Festival. De hecho, siempre había pensado que la Fábrica Llobet podría haber sido unos estudios de cine, ya que Calella está muy cerca de Barcelona y la Fábrica Llobet tiene unas naves impresionantes. Todo eso, a pie de la Carretera Nacional. Es un edificio grandioso que serviría para estudios de cine. Lo construyeron en la época gloriosa de la industria textil y entonces los metros no importaban. Yo viví el intento de Sitges por hacer la Ciudad del Cine, que se acabó haciendo en Terrassa y no les funciona demasiado bien.

- ¿Qué supone haber recibido el galardón Gaudí d'Honor?
- Josep Maria Forn: (se ríe) Por un lado, parece que están pensando que ya me voy… A parte de eso, hay un cierto reconocimiento a una tarea. Lo dije en la ceremonia de los premios. Este mes de marzo pasado hace 62 años que entré por primera vez en unos estudios de cine. Son muchas películas, muchas historias. Y continúo haciendo cine.

- ¿Y cómo le va con el "El Coronel Macià"?
- Josep Maria Forn: Pues acabó de estrenar "El Coronel Macià" en Perpinyà y me lo ha cogido un distribuidor de Perpinyà que lo llevará a ciudades como Cannes, Niza, Montpellier y Prades. El día del pre estreno de "El Coronel Macià" en Perpinyà estuvo presente en el coloquio Jacques Font, que es el propietario del famoso cine de Perpinyà "El Castillet". Es ese cine al que tanta gente fue durante los años 70 a ver películas prohibidas en España. Jacques Font dijo que la película le había tocado el corazón y que la quería estrenar en París porque este empresario tiene 200 cines en toda Francia.

- Igual piensa en una continuación.
- Josep Maria Forn: La tengo en la cabeza, pero no quiero escribir nada hasta que vea que se pueda rodar.

- 40 años después y se sigue hablando de su película "La piel quemada", porque este mes de mayo se pasará en el "Lincoln Center" de Washington en un ciclo de cine catalán. La han elegido como una de las obras más representativas del cine catalán.
- Josep Maria Forn: Hay películas que nacen de pie. De la misma manera, hay películas que nacen malditas. Me viene a la cabeza una cosa. Me hace mucha gracia lo que dice Joan Ignasi Guardans, el responsable del Instituto de la Cinematografía. Ha propuesto que aquí hay que hacer menos películas. Industrialmente, está bien pensado porque el cine español no se puede permitir producir 180 películas al año.

- No hay mercado para tanto cine español.
- Josep Maria Forn: Es evidente. Guardans proponer hacer menos películas pero de más coste y mayor calidad. Pues no. Esto no va ligado. Si fuera así, la Metro, la Paramount y las grandes productoras de Hollywood acertarían siempre. Y se equivocan bastante. Se equivoca todo el mundo porque, a veces, el éxito salta sin saber el motivo.

- ¿No se sabe las causas del éxito de una película?
- Josep Maria Forn: Mi teoría es que tú haces la película y luego, sin que te des cuenta, en la película se cuelan cosas. La película no se realiza hasta que el público la ve y el público ve cosas que tú no has puesto pero que están allí. Esto parece una entelequia pero no lo es.

- Digamos que la gente se identifica con la película.
- Josep Maria Forn: Exacto. Tú has ideado unas escenas para que funcionen y no pasa como pensabas. El gag que creías que iba a funcionar, no funciona. En cambio, otro sí que funciona bien. Hay un sentimiento colectivo cuando el público conecta con una película. Una obra cara no tiene por qué funcionar obligatoriamente. El cine es, por suerte, que la gente se haga suya la película.

- ¿Y qué tiene, entonces, "La piel quemada"?
- Josep Maria Forn: Algo tiene… Yo quería hacer neorealismo porque me rebelaba ante el cine escapista que se hacía en España. Se presentaba una sociedad falsa. Por ejemplo, en el uso de decorados en las películas. No era cierto que la gente de Madrid, Barcelona o Sevilla viviera en esas casas. Era falso. "La piel quemada" hablaba de la inmigración y el turismo, que eran dos fenómenos auténticos de los años sesenta, que pasaban en verdad.

- Un director de su generación, José María Nunes, se ha muerto recientemente. ¿Qué opina de él?
- Josep Maria Forn: Le quería como un hermano. Era una gran persona. Aunque somos de la misma edad y hacíamos las mismas cosas, su cine no me interesaba demasiado. Pero yo distingo entre mi opinión personal y entre el Nunes amigo mío personal. Él era un enamorado del cine. Hace muy poco estuve con él y estuvimos hablando de "El Coronel Macià", que le había gustado mucho. Era una persona extraordinaria. Es el último anarquista que quedaba.

- ¿Cuál será su herencia?
- Josep Maria Forn: Quedarán películas como "Noches de vino tinto", de la que soy un fan. Es una película extraordinaria, fruto de un momento determinado. "Noches de vino tinto" me enamoró. Después, muchas de sus obras no me gustaron tanto, pero él era un romántico de cine y eso se lo tenemos que agradecer siempre.