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Entrevista:

Enrique Pérez de Rozas: "La fotografía de prensa puede tener más o menos calidad, pero refleja el momento oportuno".

Enrique Pérez de Rozas

Enrique Pérez de Rozas es miembro de la saga de fotoperiodistas más importante de Catalunya y de España. El archivo de fotos de la familia Pérez de Rozas es, en buena medida, un archivo de la vida catalana del siglo XX.

Siendo un amigo de la ciudad de Calella desde los años cincuenta, era obligado que Enrique Pérez de Rozas trajera al Festimatge 2009 una pequeña muestra del inmenso legado de su familia, de las fotos que han sido testimonio de su tiempo.


Texto: Àlex M. Franquet
Calella.


- ¿Cómo es la exposición que ha traído al Festimatge?
- Está ordenada cronológicamente en cinco épocas. Empieza con la Exposición Universal de Barcelona de 1.929 y la monarquía de Alfonso XIII. Hay fotos de la inauguración del Estadio de Montjuïc y las obras de ese tiempo. En el bloque dedicado a la República se pueden ver fotos de Companys y Macià en sus mítines y sus discursos en las plazas de toros.

- ¿Y del franquismo?
- De Franco solamente hay dos o tres fotos. En una está con el alcalde de Barcelona y otra, entrando en Barcelona con el coche. De esos tiempos, tenemos también una foto del Abad Escarré de Montserrat, de cuando le expulsaron. La hizo mi hermano Carlos en el aeropuerto porque le dieron un chivatazo.

- Los famosos que retrataron son otro atractivo de esta exposición.
- Tenemos a algunos de los más importantes que pasaron por Barcelona. Hay qente como el astronauta Neil Armstrong, Frank Sinatra, Ava Gardner o las perfomances de Dalí. La llegada de los Beatles fue fantástica, hasta el punto que estuve dos días siguiéndoles por la ciudad.

- Con la llegada de la democracia, ustedes captaron aquella ebullición.
- Lo intentamos resumir todo. Como una foto de Adolfo Suárez hablando con Jordi Pujol o la manifestación del millón de personas de 1977 en el Passeig de Gràcia. La exposición acaba con la llegada de Tarradellas.

- Creo que esa foto de Tarradellas tiene su historia.
- Sí, en lugar de hacer la foto del "Ja sóc aquí", mi hermano Carlos prefirió hacer la foto del momento en que se abría la puerta del avión en El Prat, la primera vez que pisaba Catalunya. Para la gente de cierta edad, esta exposición servirá para recordar momentos importantes. A los jóvenes les debe servir para aprender.

- Y el Festimatge nos trae a Calella.
- Es que cuando me propusieron hacer esta muestra en el Festimatge vi muy claro que encajaba y que era una buena idea. Me gusta la idea de contribuir a este festival de fotografía y cine, y por la cultura en general, porque es lo que siempre ha habido en Calella. Son casi 40 años de concursos y certámenes y eso se nota en la experiencia que tiene Foto Film, la entidad organizadora.

Historia viva de la fotografía

- Usted ha sido un observador privilegiado de los avances técnicos que ha vivido la fotografía.
- Es verdad. La primera revolución que yo vi fue cuando apareció el flash. Hay que tener en cuenta que yo, que tengo 78 años, llegué a ayudar a mi padre llevando un artilugio que funcionaba con magnesio. Con un pistón, se activaba el magnesio. Los seis o siete fotógrafos de prensa que había por entonces se acercaban con sus grandes máquinas. Ellos abrían el objetivo y yo disparaba el magnesio. Tenían que aprovecharlo porque, al tercer disparo, había tanto humo en el ambiente que no se podía hacer nada más.

- ¿Para qué noticias utilizaban este flash de magnesio?
- En todo tipo de acontecimientos. Entonces los negativos tenían muy poca sensibilidad. Eran de cristal y luego fueron de celuloide, como ahora. La sensibilidad de esos negativos era muy baja, de 12 DIN. Ahora hay algunos de 2.000 o 2.500 DIN. A nosotros nos prohibieron fotos en los partidos de fútbol con flash.

- Para no molestar a los jugadores.
- Claro, sobre todo a los porteros. Tampoco nos dejaban hacerlo en el tenis o en el golf o en concierto de música clásica. Yo he hecho fotos de grandes conciertos en el Liceo y he tenido que ir con trípode porque había poca luz y había que hacer las fotos con más tiempo. Allí tampoco se podía hacer fotos con flash.

- Y ahora estamos en plena era digital.
- Ha sido algo muy importante para la fotografía, no para el fotógrafo, porque ahora resulta que cualquiera puede ser fotógrafo. Mi padre nos decía siempre que los fotógrafos de prensa son diferentes a los demás por una cosa: son los únicos fotógrafos que saben cuando tienen que apretar el dedo. Tú vas con cualquier máquina ahora a cualquier acto y alguien hará veinte fotos. Yo haré tres, pero sé que esas tres estarán hechas en el momento oportuno.
- Es la diferencia que marca el profesional.
- A lo mejor la foto no es tan buena, pero para el periódico es el momento oportuno. Por ejemplo, los fotógrafos nunca llegamos tarde a los sitios y nadie nos puede contar lo que ha pasado. A mi casa nos llamaban por teléfono montones de compañeros plumíferos, que son los periodistas que escriben. Nos pedían que les explicáramos lo que había ocurrido para ellos poderlo escribir. Nosotros no podíamos llegar tarde, porque la foto no se hacía, se perdía. Ellos sí podían permitirse llegar tarde.

- La fotografía de prensa es un mundo diferente.
- Es muy distinta. En esta exposición se puede ver que la fotografía de prensa puede tener más o menos calidad, pero que refleja el momento oportuno de la foto.

- Es una cuestión de tener tiempo para trabajar una foto o no.
- Exactamente. Hay fotógrafos que hacen grandes fotos pero porque tienen tiempo para hacerlas. De la misma forma que a los fotógrafos de verdad nos gusta más el blanco y negro que el color. Por lo menos a los Pérez de Rozas nos gusta más el blanco y negro.

- ¿Por qué mantienen este romanticismo?
- El color es muy bonito pero mi cara no sale igual en blanco y negro. No sale la cara que tengo. El blanco y negro o te mejora o te pone como un cromo.

- Con su experiencia, ¿cómo ve el fotoperiodismo actual?
- Hay más especialización en temas concretos. El fotógrafo está más profesionalizado y centrado en un tema. Mi familia trabajaba para cuatro o cinco periódicos de Barcelona y para la agencia EFE. Éramos cuatro hermanos y mi padre. Nos repartíamos el trabajo cada mañana y cubríamos todo tipo de actos.

- Ahora no ocurre lo mismo, ciertamente.
- No. Entonces, esos periódicos pagaban a un fotógrafo y tenían fotos de cuatro o cinco personas. Ahora, no. "La Vanguardia" creo que tiene 12 o 13 fotógrafos. Dos o tres están dedicados al deporte. Dos o tres a sucesos. En mi época, en la agencia EFE, éramos dos fotógrafos para cubrir toda la información que se producía en Barcelona y Catalunya. El resultado fue que hasta que no tuve 27 años y me casé, no tuve ni tres días de fiesta. Los fines de semana había más trabajo.

- Lo dice porque los partidos de fútbol y el deporte se juega los fines de semana.
- Y porque también se celebran muchos actos culturales, entre ellos este Festimatge. El Festimatge dura todo un mes, pero la inauguración es en un fin de semana. Por tanto, el fotógrafo tiene que estar en ese momento. Es una profesión que, o la sientes, o te has de dedicar a otra cosa. El fotógrafo de prensa lo es por vocación. Nosotros lo mamamos de mi padre.

- ¿Y sus sobrinos Emilio y Carlos, los nietos de su padre Carlos, serán los últimos periodistas de la saga?
- Me parece que no hay ninguno de sus hijos que quiera ser periodista. La vida ya no es igual. No sé si alguno de sus hijos cambiará de idea y se dedicará a esto. La vida del periodista no es fácil.

Calella

- Su relación con Calella viene de lejos.
- Sí, sólo basta decir que hice mi despedida de soltero en un local de Calella llamado Nuria, en el Passeig de Mar. Y llevo 54 años casado… Luego pasaba muchos veranos en el Hotel Vila hasta que me compré un piso en primera línea de mar. Entablé una gran amistad con Manel Vila, que para mí ha sido como un hermano y yo para él. Le ayudé a organizar las Fiestas de Primavera de Calella. En las ruedas de prensa que organizábamos en el Faro de Calella, venían 20 ó 30 periodistas de Barcelona.

- Usted participó en un proyecto que pudo cambiar la historia de Calella.
- Así es, con un grupo de amigos, como los hermanos Torrents, intentamos hacer un puerto deportivo durante el mandato de Bagó como alcalde. El ingeniero jefe del Puerto de Barcelona nos hizo un proyecto y unos planos. Un inversor alemán lo financiaba. Presentamos la idea, pero la gente mayor de Calella pensó que se perderían la zona de las rocas y al final no se hizo. "Salvemos las Rocas. Salvemos las Rocas", decían. Bueno, pues las salvaron. Hubiera ido en la zona donde ahora están las playas nudistas, cerca del túnel. Era el sitio perfecto porque había poca profundidad. Entonces sólo existía el Puerto de Arenys y luego se hizo el de Port Balís. Nosotros pensábamos que hubiera entrado más dinero y, por tanto, hubiera cambiado el turismo. Calella hubiera tenido más atractivos.