logo

Cat / Esp / Eng

Entrevista:

Vicens Tomás y Pep Boix: 'Hemos dado voz a la gente que sufrió la guerra'

Co-directores del documental "De Bòsnia a l'ictus"

Cementerio Potocari a Srebreniça


Texto: Ramon Texidó - Diari Maresme
Calella.


En el marco del Festimatge 2013, la capilla Sant Quirze de Calella acogerá el próximo domingo 7 de abril, a las 18 h., La proyección del documental 'De Bosnia al ictus'. El documental, codirigido por los malgratencs Vicens Tomás y Pep Boix, sigue de cerca la experiencia personal y profesional del fotoperiodista Miguel Ruiz., Recordando sus vivencias durante la guerra de Bosnia (1992-1995) y su actual batalla contra un ictus cerebral que sufrió en 2010. Los problemas de salud no han evitado, sin embargo, que Miquel Ruiz haya podido reencontrar con su amada Sarajevo, coincidiendo los actos del 20 aniversario de la guerra. 'De Bosnia al ictus', producido por Peonza Films, ha rodado en Girona, Fortià, Roses, Sarajevo y Srebrenica. El documental se estrenó el pasado 2 de diciembre en el Cine Truffaut de Girona.

¿Cómo surgió la idea de relacionar la guerra de Bosnia con un ictus?
Vicens Tomás (VT): La ONG 'Fotógrafos por la paz' ​​encabezada por Miguel Ruiz hizo muchas actividades en mi municipio, Malgrat de Mar, y la relación con Bosnia fue muy intensa. Luego hubo un paréntesis y encuentros puntuales.
Cuando nos reencontramos, Miquel acababa de sufrir un ictus que le había dejado totalmente inhábil: no podía caminar, ni mover los brazos y le costaba mucho hablar. Pero, a pesar de su estado físico, me aseguró que estaba convencido de que acabaría recuperando. En esta conversación con Miquel tuve muy claro que teníamos que hacer un documental sobre su vivencia en la guerra de Bosnia hasta el ictus.

¿Cuál es su valoración sobre la experiencia vital de Miguel Ruiz?
VT: Miguel es una persona luchadora y entusiasta que tiene muchas ganas de vivir y de seguir adelante para hacer volver a hacer las fotografías que hace y que expone sin cesar. Tiene sin duda la capacidad de luchar y para superar las adversidades.

¿Qué os ha sorprendido más durante el rodaje?
Pep Boix (PB): El rodaje en sí mismo ha sido un proceso en el que nos hemos ido dejando sorprender desgranando aquellas historias que los testigos nos íbamos descubriendo. En algunos casos, estos testigos han aparecido fruto de una coincidencia totalmente fortuita y han acabado siendo voces relevantes que han ayudado a hacer crecer este proyecto. Cuando empezamos a rodar ni siquiera teníamos previsto ir a Sarajevo. Pero poco a poco, a medida que íbamos conociendo la historia de Miguel nos animar y creímos que era imprescindible ir para cerrar el círculo y dar sentido al documental.

¿Qué testigos le han impresionado especialmente?
PB: A mí sin duda me impresionó el testimonio de la Bakir, presidenta de la Asociación de Mujeres Víctimas de Guerra. Su despacho, a pie de calle, tenía las paredes forradas de recortes de periódicos sobre procesos judiciales, fotos de víctimas y de criminales. En una de las paredes, un mapa de Bosnia lleno de puntitos rojos marcando las ciudades donde los acosos a las mujeres se hacían de manera sistemática durante la guerra. El rostro se adivinaba que la Bakir había sufrido mucho. Lo transmitía aunque no entendiéramos su lengua. La Bakir sigue luchando para que se haga justicia en Bosnia.
VT: Coincidimos con Pep, pero yo añadiría el hecho de rodar en la Munira, Presidenta de las Madres de Srebrenica en medio del cementerio de Potocari, que esta enclavado dentro territorio Serbio, y volteado de mas de ocho mil lápidas de las víctimas asesinadas, os aseguro que sentía una sensación que nunca había sentido. También el reencuentro con en Mehmed, un refugiado que tuvimos en Malgrat, y que tuvimos una buena amistad, poder abrazarlo en Sarajevo fue muy emocionante.
¿Cuáles ha sido los retos técnicos más importantes?
PB: Quizás el mayor reto ha sido hacer un documental de esta envergadura con un equipo muy reducido de sólo tres personas. En algunos momentos llegué a pensar que el proyecto se nos había hecho demasiado grande, así que no hubo más remedio que poner todo el esfuerzo, horas y motivación para seguir adelante. Gracias también a la colaboración de personas que nos han dado una mano, como el Anja Musanovic, que hizo la producción en Sarajevo y de intérprete, y que junto con la Masha Kamenjasevic han transcrito al catalán todas las entrevistas . Posteriormente también hemos tenido la suerte de contar con Marc Ferry, que nos ofreció la posibilidad de poder doblar los testigos bosnios al catalán, haciendo mucho más cómodo el visionado y facilitando su comprensión. Gracias también a la Tati Cervià y al Amira para colaborar aportando la banda sonora al documental.

¿Cree que la población ha podido superar ese conflicto bélico?
P.B.: Antes de ir a Sarajevo pensaba que sí. Evidentemente mi ignorancia era absoluta. Sólo llegar y ponerte a trabajar te das cuenta que todavía hay mucho trabajo por hacer. No hay una sola esquina sin impactos de metralla o bombas. No hay una sola plaza o parque donde no haya tumbas. El recuerdo está muy presente y 20 años son muy pocos años. Todavía hay criminales para juzgar, víctimas por identificar, para desenterrar de las fosas comunes ...
VT: Más que un conflicto bélico, fue una matanza entre ciudadanos, entre vecinos de un mismo pueblo o ciudad. Una población de personas pacíficas, que vivían entre sus culturas o religiones sin conflictos graves. Una trama, una conspiración mediática de 10 años de envenenar a la población ayudó a que el odio se desarrollas los unos hacia los otros. La masacre humana de Bosnia será muy difícil de olvidar, las nuevas generaciones y el tiempo se la esperanza.
En nuestro país conoce bien este tipo de guerra civil, precisamente este 1 de abril hace 74 que terminó, y todavía hay impedimentos para abrir fosas comunes, para estudiar documentos y las personas que la vivieron todavía tienen su privacidad al hablar de hechos que pasaron.

Aparte de Girona, pesar y Roses, ¿donde tiene previsto proyectar el documental?
VT: Ahora tenemos el gusto de presentarlo en Calella dentro del prestigioso Festimatge y después el 24 de mayo del estrenamos en Barcelona en la Sala Luz de Gaz. Tenemos pendiente Blanes, Mataró y Figueres.

¿'De Bosnia al ictus ha cambiado su percepción sobre la guerra de Bosnia?
P.B.: Si, totalmente. cuando estalló el conflicto yo tenía unos 14 años y era incapaz de entenderlo. Ahora sigo sin entenderlo porque una guerra no tiene ningún sentido pero pasar por los diferentes escenarios del conflicto y tener la suerte de poder entrevistar a todos estos testimonios me ha hecho abrir los ojos y darme cuenta de la barbarie, dimensionarla.
VT: Más que la percepción en sí, cuando lo vives, cuando pisas las calles y hablas con testigos y ves la situación del espacio que has conocido, ves que hay un abismo dentro de la misma Europa, que esta unión que nos quieren hacer creer es realmente por los políticos y los ricos. La gente que necesita ayuda no cuenta para nada. En Bosnia se le dio la espalda buena parte de la guerra y ahora se le da la espalda a la posguerra. ¿Hay alguna multinacional que edifica un rascacielos y sólo no arregla el entorno inmediato que está destartalado desde hace veinte años y donde viven los ciudadanos. En su burbuja no les falta de nada, los mejores productos, sus guardas y buenos hoteles para cuando van los políticos europeos y catalanes a hacer visitas de protocolo.
Suerte, y esta es la única suerte, que contamos con la ayuda de personas altruistas u organizaciones no gubernamentales que siempre han estado al pie del cañón, esto es solidaridad de verdad y tenemos que agradecer y colaborar con quienes trabajan con este espíritu.

¿De qué estáis más satisfechos?
PB: De haber podido finalizar el proyecto y poder compartirlo.
VT: De dar la voz a las personas que sufrieron esta guerra y de poder explicar por medios de Miquel muchas historias y vivencias que conoció y vivió.